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  • Kimberlyn Owens-Hughes

Callando el Ruido: Tip #5

Practica la Meditación.

A veces, por más que apliquemos diferentes técnicas para silenciar el ruido externo e interno, los miedos y la ansiedad siguen ahí dando vueltas. Estos son los momentos en que tengo que ponerle pausa a todo, besar a mi hija, avisar a mi pareja, y retirarme a la pieza para unos minutos de meditación reponedora.

En el estricto sentido, la meditación es la práctica de calmar la mente para escuchar nuestra alma. En la fe cristiana y otras religiones, la meditación puede también con la oración, ya que recurrimos al silencio para conectarnos con algo que va más allá. En el yoga, aparece la metáfora del lago, que solo cuando su superficie esté en calma se puede el fondo. Es decir, debemos tranquilizar los pensamientos de la mente para poder escuchar lo que nos dice nuestra voz interna.

Hay meditaciones guiadas y libres, otras que parten por la respiración para aprender después a calmar la mente y estar presente.

Si la idea de estar sentada con los ojos cerrados te da cosas, tienes que saber que la meditación también se puede hacer de forma activa.

Un paseo en la naturaleza.

Manualidades.

Posturas de yoga en movimiento.

Salir a trotar o andar en bici.

Estas actividades también nos entregan los beneficios de la meditación, siempre y cuando nos ayuden a desconectar la mente y lograr un estado más tranquilo.

Si la maternidad le ha puesto *mute* a tu voz interna, la meditación en cualquiera de sus formas te podría ayudar a rescatarla.

Namasté

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