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  • Kimberlyn Owens-Hughes

Silenciando el Ruido

No sé si tú, pero desde que estamos en cuarentena, el nivel de ruido en mi casa ha aumentado drásticamente.

Claro… estamos en casa con nuestros hijos 24/7, y con algunas pocas excepciones, los niños son ruidosos por esencia. Entre los gritos de felicidad, los gritos de pelea, los incesantes gritos de MAMAAAAAAÁ, las quejas, los tengo hambre, los ¡listo! desde el baño… en fin… mucho, mucho ruido.

Pero no solo hablo de ese ruido: también están los ping del celular avisando que no sé quien empezó un video en vivo, o la cadena de mensajes del grupo de apoderados preguntando si alguien ha logrado entrar a Zoom, las noticias informando cada vez más casos de Covid-19, el Netflix, las clases virtuales, las evidencias de las tareas que hay que enviar para el viernes, el teletrabajo, tu correo y ahora los correos de tus hijos.

Y cuando por fin tienes un minuto para ti, abres el Instagram o Facebook y de repente te encuentras con un bombardeo de noticias que debes leer, ejercicios que debes hacer, y una receta de café helado que tienes que probar A H O R A M I S M O. Y no para…


Tanto ruido nos ha llevado a vivir sobre-estimulados. Nuestros pensamientos se ven hackeados por mensajes externos al punto que ya no podemos escuchar nuestra propia voz interna, y nos olvidamos que en verdad solo nos gusta tomar el espresso.

Y no solo nos afecta a nosotros…Tanto ruido nos impide escuchar a los que más nos importan.

Ejemplo: Estamos en la cocina intentando seguir una receta en YouTube, mientras respondemos un mensaje por WhatsApp de otra apoderada, y llega un correo del trabajo pidiendo si se puede adelantar una reunión para las 3 de la tarde. Tu hija viene a preguntar cuándo estará listo el almuerzo, y se explota todo: ¡No ves que estoy en eso! Yo te llamo cuando esté listo. Anda a jugar y deja de molestar. Ella se retira asustada, tal vez llorando, y te quedas ahí, miras al cel, y la culpa te empieza a invadir el pecho.

Por darle micrófono a lo que debemos callar, callamos a los que debemos escuchar. Perdemos la calma y nos cuesta enfocarnos en lo que realmente importa.

Para disfrutar de una vida más plena, tenemos que aprender a callar el ruido. En los siguientes posts, veremos algunas estrategias que a mí me han servido para silenciarlo, aunque sea por un ratito.



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